A Dios sea la gloria, que al mundo Él dio
A su Hijo bendito, que por nos murió;
Expió los pecado de quien en Él cree,
Y abriónos la senda hacia Dios por la fe.
Himnos clásicos buenos para adorar a Dios con reverencia. Son del tipo viejo de las iglesias, nada de Rock de hoy.
A Dios sea la gloria, que al mundo Él dio
A su Hijo bendito, que por nos murió;
Expió los pecado de quien en Él cree,
Y abriónos la senda hacia Dios por la fe.
Ángeles cantando están
Tan dulcísima canción;
Las montañas su eco dan
Como fiel contestación.
Letra y Música: Horatio R. Palmer
1
Tentado no cedas, ceder es pecar;
Más fácil serate luchando triunfar.
¡Valor! Pues, gustoso domina tu mal,
Jesús librar puede de asalto mortal.
CORO
A Jesús pronto acude, En sus brazos tú alma
Hallará dulce calma; Él te hará vencedor.
[Haz clic en la imagen para leer un folleto sobre no cedando a la tentación]
Amoroso Salvador,
Sin igual es tu bondad,
Eres Tú mi mediador,
Mi perfecta santidad.
El Fin de la Paciencia de Dios
Dos artículos traduccidos desde comentarios en inglés sobre Isaías 5:25, Jueces 2:20, Salmos 106:40-41; y Jeremías 44:22. Nota que la paciencia de Dios es muy grande, muy larga, pero no haces la equivocación de pensar que infinita. Cuando la Paciencia de Dios se Acaba y ¿Es la Misericordia de Dios Sin Fin?