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Chincheta

 

Enero 2015 – Ha sido difícil de añadir más himnos a este sitio. Hemos tenido constante ataques de malware en mis 30 sitios, y unos parecen de ya ser borrados por tal malware. He perdido control de ellos totalmente. Primero Dios voy a tratar de añadir un himno nuevo cada semana de ahora en adelante. Por favor regrese a visitarnos.

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Como el ciervo ansioso brama

Como el ciervo ansioso brama

Como el ciervo ansioso brama
Frescas aguas por beber,
Así siente toda mi alma
Del Dios vivo grande sed.
Mi alma tiene sed de Dios,
Del Dios vivo y de Su amor.
¿Cuándo iré a Tu presencia,
A gozar  de Tu clemencia?

Pan de lágrimas amargas
Constituye mi porción.
Búrlanse los enemigos:
"Dinos: ¿Dónde está tu Dios?"
Mi recuerdo, con dolor,
Vuelve al templo del Señor,
Donde con tu grey un día
Te alabé con alegría.

No te abatas, alma mía,
Ni te turbes en tu fe;
Cantarás a Dios un día,
Al que vela por tu bien.
Tu clamor escuchará
El Señor, y te enviará
Su clemencia y su consuelo
El, que cambia en gozo el duelo.

Solamente en Dios espera,
No te canses de confiar,
Pon en El confianza entera,
Pues aún lo has de alabar.
Pues no hay otra salvacoón,
Ni otro Dios, oh corazón,
¡Canta lleno de alegría
A tu Padre noche y día!

Con cánticos, Señor

Con cánticos, Señor

Con cánticos, Señor, mi corazón y voz
Te adoran con fervor, ¡Oh Trino Santo Dios!
En tu mansión yo te veré,
Y paz eterna gozaré.

Tu mano paternal trazó mi senda aquí;
Mis pasos, cada cual, velados son por ti.
En tu mansión yo te veré,
Y paz eterna gozaré.

Innumerables son los bienes, y sin par,
Que por tu compasión recibo sin cesar.
En tu mansión yo te veré,
Y paz eterna gozaré.

Tú eres, ¡oh Señor! mi sumo, todo bien;
Mil lenguas tu amor cantando siempre estén.
En tu mansión yo te veré,
Y paz eterna gozaré.

Concédeme, Jesús, la sed

Concédeme, Jesús, la sed

Concédeme, Jesús, la sed
De conocer Tu santa ley;
Infunde en mí la luz
De tu perfecta salvación,
Y gozará mi corazón
De amor la plenitud.

Otórgame, Señor, poder
Y gracia para comprender
Que a todos debo amar;
Concédeme por Tu bondad
Del cielo la felicidad
Aun aquí gozar.

¡Oh!, santifícame, Señor,
Y llena mi alma de Tu amor;
Permíteme el oír
Tu voz, tu rostro contemplar,
Y tu hermosura admirar,
Y en Ti, y por Ti, vivir. Amén.
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